JUICIOS RÁPIDOS

¿QUÉ DELITOS SE PUEDEN ENJUICIAR MEDIANTE EL JUICIO RÁPIDO? 

El juicio rápido es un proceso penal especial que permite que determinados delitos sean enjuiciados de manera inmediata y ágil. Es un procedimiento urgente que exige una coordinación rápida y efectiva entre todas las partes: la policía, el fiscal, el juez, abogados, etc., así como de las personas implicadas en los hechos objeto de enjuiciamiento: denunciantes, víctimas, testigos… Su regulación viene recogida en los arts. 795 y ss. de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Su práctica está condicionada a que se juzguen delitos castigados con pena privativa de libertad que no exceda de cinco años o a cualesquiera otras penas, ya sean únicas, conjuntas o alternativas, cuya duración no exceda de diez años, cualquiera que sea su cuantía. Será conditio sine qua non que el procedimiento se incoe en virtud de atestado policial y que la Policía Judicial haya procedido a detener a una persona y a ponerla a disposición judicial en el Juzgado de Guardia o que, aunque no la haya detenido, la haya citado para comparecer ante el Juzgado de Guardia en calidad de denunciada en el atestado policial.

Además de los requisitos anteriores, deberá de concurrir una de las circunstancias siguientes, valiendo que se cualquiera de ellas:

1ª CIRCUNSTANCIA: Que se trate de delitos flagrantes: Según la RAE, un delito flagrante es aquel «que se comete cuando el delincuente es sorprendido en el momento de cometer la infracción. Se produce no solo cuando el delincuente es detenido en el momento de cometer el delito, sino también cuando es detenido o perseguido inmediatamente después de consumado este, si la persecución no se suspendiere mientras el autor no se pusiera fuera del alcance de los perseguidores. También es flagrante la infracción cuando se sorprende al delincuente inmediatamente después del hecho con efectos o instrumentos que infunden la sospecha vehemente de su participación en ella». Esta definición se apoya en la STC 341/1993, de 18 de noviembre, que expone que un delito flagrante es «una situación fáctica en la que el delincuente es sorprendido -visto directamente o percibido de otro modo- en el momento de delinquir o en circunstancias inmediatas a la perpetración del delito», además de en la STS de 12 de septiembre de 2001, que lo definió como «un delito que encierra en sí la prueba de su realización, por lo que la flagrancia es la percepción sensorial directa del hecho delictivo, de manera que la flagrancia se ve, se observa, no se demuestra y aparece vinculada a la prueba directa y no a la indirecta, circunstancial o indiciaria».

2ª CIRCUNSTANCIA: Que se trate de alguno de los siguientes delitos:

  1. a) Delitos de lesiones, coacciones, amenazas o violencia física o psíquica habitual, cometidos contra las personas a que se refiere el artículo 173.2 del Código Penal.
  2. b) Delitos de hurto.
  3. c) Delitos de robo.
  4. d) Delitos de hurto y robo de uso de vehículos.
  5. e) Delitos contra la seguridad del tráfico.
  6. f) Delitos de daños referidos en el artículo 263 del Código Penal.
  7. g) Delitos contra la salud pública previstos en el artículo 368, inciso segundo, del Código Penal.
  8. h) Delitos flagrantes relativos a la propiedad intelectual e industrial previstos en los artículos 270, 273, 274 y 275 del Código Penal.

3ª CIRCUNSTANCIA: Que se trate de un hecho punible cuya instrucción se presume que será sencilla. Respecto a la sencillez, tendrá tal consideración la instrucción de delitos con un solo hecho, con una sola persona acusada, un delito flagrante…y que tenga o pueda tener fácilmente identificados a los sujetos y hechos, de tal manera que no se prevea una instrucción muy larga ni se tenga que hacer un trabajo de investigación excesivamente amplio.

EXCEPCIONES EN SU APLICACIÓN

Con todo, el propio artículo 795 LECrim, en sus apartados segundo y tercero, contempla una serie de excepciones a la utilización de este procedimiento.

– La primera de ellas se refiere a la imposibilidad de acudir a este proceso cuando se trate de investigar y enjuiciar aquellos delitos que fueren conexos con otro u otros delitos no comprendidos en el catálogo de delitos arriba expuestos. Por ello, se concluye que no habría problema en que, en caso de que existiesen dos o más delitos conexos y todos estuviesen incorporados al catálogo de delitos expuestos en el artículo 795, se conociese de más de un delito a través del juicio rápido. Pero, si alguno de los delitos conexos no estuviese en tal lista y se debiese enjuiciar a través de otro procedimiento, ese otro delito impediría la incoación de las diligencias urgentes y trasladaría el delito enjuiciable por juicio rápido al procedimiento propio del delito en cuestión (ordinario, abreviado…).

– La segunda excepción apunta a los casos en los que sea procedente acordar el secreto de las actuaciones regulado en el art. 302 LECrim. Si el Juez de Guardia considerase necesario establecer el secreto de sumario, tal medida imposibilitaría continuar el enjuiciamiento mediante el juicio rápido. Eso es así porque ese secreto impide a las partes conocer las actuaciones, lo que merma significativamente la capacidad de defensa del presunto delincuente de cara al acto del juicio o de la prestación de conformidad.

Como colofón al artículo 795 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, el apartado cuarto alberga una cláusula de supletoriedad, expresando que, para todo lo no previsto en el título III, sobre el procedimiento para el enjuiciamiento rápido de determinados delitos, serán de aplicación las normas relativas al procedimiento abreviado que se recogen en el Título II.

3 comentarios en “JUICIOS RÁPIDOS”

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